Tuesday, November 23, 2021

115. ¿Hacemos lo que debemos?

Un libro que debería ser lectura básica para los nuevos abogados es “Justicia” de Michael J. Sandel, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Harvard. Se considera que es un libro de filosofía, pero su lenguaje sencillo y su exposición llena de referencias prácticas, orientan a cualquier lector, sin importar la formación que tenga, en el análisis de algunos de los dilemas morales más populares de la actualidad. Aun cuando los temas elegidos mantienen el interés en la lectura y, por supuesto, encienden la discusión a su alrededor, el trasfondo de esta obra es una reflexión sobre los fines que debe perseguir cada individuo y la sociedad que conforma, sin importar el modelo que la defina. Por lo tanto, el argumento principal no se reduce a un debate sobre el bien y el mal, el libre albedrío, las ideas políticas, ni el sistema económico o la distribución de los recursos y de las oportunidades, tampoco al propósito de las leyes o las sentencias de los jueces, ni a la equidad en los contratos. El autor simplemente utiliza estos temas para llevar al lector por medio de ejemplos a entender un problema más complejo, el concepto de Justicia como un principio esencial al ser humano, que debería determinar todo acto racional que realice, en cualquier esfera de su realidad, aun aquellos que aparentemente se reducen a la intimidad de cada uno o los que se proyectan sobre la comunidad a la que pertenece, así como los que tienen la fuerza para dirigir a un grupo social, como la función de gobernar y, aun cuando parezca una tautología, la facultad de administrar Justicia. Al final, el autor propone un telos, una regla de conducta deseable, basada en la responsabilidad social, entendida como un deber de comportamiento que tiene cada individuo con la comunidad a la que pertenece y ésta, a su vez, con colectividades más amplias, el cual tiene muchas dimensiones, incluso, generacionalmente, como el deber de reparación a las víctimas del holocausto, de la esclavitud o del colonialismo. Otra de sus obras, “La tiranía del mérito”, parte de la idea de que la meritocracia conlleva un sentimiento de soberbia para los afortunados y, por reflejo, la frustración que se convierte en resentimiento para los perdedores porque piensan que no tienen las aptitudes suficientes para alcanzar el éxito. Aun cuando una buena parte del texto es una crítica al sistema educativo estadounidense que podría definirse como "clasista", también contiene un análisis político de los últimos procesos electorales en los Estados Unidos de América, con alguna similitud en otros lugares, como el Reino Unido por el Brexit, en los que el grupo de "los perdedores" rechazó la propuesta tradicional de que trabajar duro asegura el éxito, sin importar que la misma fuera de la línea conservadora-neoliberal o de estilo socialdemócrata, principalmente porque en una sociedad basada en el mérito, no importa que tan duro se trabaje, el éxito es para quienes obtienen los puestos de trabajo bien remunerados y éstos están reservados para aquellos que pueden acceder a una educación de élite. No cabe duda de que el argumento de Sandel también tiene vigencia en países como el nuestro porque los problemas que se están presentando dentro de las sociedades latinoamericanas pareces estar determinados por la intolerancia a los tecnócratas. Las recientes protestas en Colombia de algunos grupos sociales que se sienten excluidos, no solamente del modelo político sino, también, del modelo económico, abre el foro a un análisis sobre la manera como se legítima el poder, la necesidad de deconstruir las instituciones actuales, anquilosadas, capturadas y ajenas, para dar paso a un nuevo contrato social, que contemple un proceso equitativo de planificación económica.