71. Por qué fracasan los países IV
Se afirma en el libro que, a diferencia de Brasil, Chile y México, “es muy poco probable que haya crecimiento económico sostenible en Colombia”(p. 508), pero este juicio está en contradicción con los resultados obtenidos durante más de dos décadas por el país y con la opinión que tienen organismos internacionales como el Banco Mundial, la OCDE (con la cual se adelanta un proceso de negociación para hacer parte de ella), la Unión Europea, así como la de los gobiernos y empresarios de los Estados Unidos de América, España, Inglaterra o Canadá, los mayores inversionistas en el país. Incluso, puede afirmarse que la opinión de ACEMOGLU y ROBINSON es un poco superficial. Para ellos, la diferencia entre esos países y Colombia se debe a los cambios institucionales que han realizado. En el fondo, se refieren a los cambios en sus sistemas políticos. Brasil en 1985 y Chile en 1990, terminaron con sus dictaduras militares. México, en cambio, solo hasta 2000 puso fin a 71 años de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional–PRI, al elegir como presidente a Vicente Fox, del Partido Acción Nacional-PAN. Es verdad que actualmente Brasil y Chile tienen una democracia consolidada, pero la situación política de México no es tan clara, no solo porque el PRI retomó el poder sino porque las elecciones regionales están influenciadas por múltiples factores de corrupción, como el narcotráfico, por lo que, es difícil afirmar que sus instituciones políticas sean mejores o más fuertes que las de Colombia. De otra parte, si bien las economías de estos países muestran cifras promisorias y es posible que puedan alcanzar las condiciones de vida de países desarrollados en un tiempo no muy lejano, Colombia no está lejos de este grupo. En efecto, Colombia mantiene tasas de crecimiento positivo desde hace una década y su economía puede ser considerada como una de las más sanas del continente. No hay que olvidar que, a diferencia de México y Brasil, siempre ha cumplido con los pagos de su deuda externa y se ha caracterizado por tener una de las menores inflaciones de la región. De igual manera, su nivel de endeudamiento y el gasto público son manejados en forma conservadora, en parte, gracias al diseño de sus instituciones. Precisamente, otro error de ACEMOGLU y ROBINSON es afirmar que el Banco Central de Colombia pasó a ser independiente en los noventa(p.522). El Banco de la República se creó en 1923 como una sociedad anónima entre los bancos y el Estado, justamente para evitar que se presentara una crisis económica como la de ese año, causada por el desorden fiscal del Gobierno. Desde el comienzo, su junta directiva elegida por los socios, tuvo amplias facultades para intervenir la economía, como la emisión de moneda, la administración de las reservas internacionales, la fijación de la tasa de descuento de los bancos comerciales y de la tasa de interés de los préstamos bancarios, así como el otorgamiento de préstamos a la Nación, de manera que esta entidad sustrajo gran parte de las facultades de intervención económica del Gobierno, evitando que pudiera manipular variables económicas sensibles, como el endeudamiento interno o la emisión de moneda, según sus intereses . El Banco de la República se ha caracterizado por su ortodoxia y siempre ha mostrado independencia del Ejecutivo, entre otras razones, por la participación del sector privado en su junta directiva y porque, a diferencia de los otros países en la región, no sufrimos una dictadura militar y porque desde su conformación, los dirigentes políticos recocieron la importancia de garantizar un manejo técnico de la economía. Por lo tanto, puede decirse que Colombia tiene una economía con crecimiento sostenido desde hace tiempo, de manera que no existen razones para llegar a conclusiones lapidarias sobre nuestro país, como las de ACEMOGLU y ROBINSON, a pesar de los problemas de orden público que han existido a lo largo de la historia y que estamos en camino de superar.

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