Sunday, September 07, 2014

64. Balance de poderes

Un tema más complejo que el tamaño del Congreso y la representación regional es la forma como el Legislativo se relaciona con los otros órganos del Estado. Es evidente que en cualquier sistema representativo, el poder Legislativo y el poder Ejecutivo tienen una estrecha vinculación y, por lo tanto, no es fácil evitar “la mutua colaboración”, por lo que es ilusoria la separación de poderes. Para decirlo claramente, el Ejecutivo es el primer interesado en apoyar a su bancada por todos los medios a su alcance para mantenerse en el poder y esto significa colaborar con el clientelismo, entregando puestos y contratos cuando sea posible. Para impedirlo, es necesaria una estricta legislación sobre el régimen de la oposición, la financiación de los partidos, la consagración de inhabilidades e incompatibilidades para quienes tienen relación con los congresistas, la implementación de la carrera administrativa y el fortalecimiento de los órganos de control y judiciales. Por supuesto, estas medidas son útiles pero su efectividad depende de un adecuado diseño de las Instituciones. En ese sentido, un sistema político democrático debe asegurar la separación de los poderes y procurar el balance de los mismos (“checks & balance”), de manera que ningún órgano carezca de algún medio de control efectivo que impida que abuse de sus funciones pero, sobre todo, que se corrompa a sí mismo (Lord Acton). El mejor sistema político del mundo, el norteamericano, tiene elecciones para el congreso cada dos años, renovando en cada oportunidad un tercio de los senadores, elegidos por seis años, y la totalidad de los representantes. Es un instrumento de control del gobierno muy valioso porque en las elecciones que coinciden con las presidenciales se consiguen las mayorías para impulsar el plan de gobierno y las reformas legales que sean necesarias; en el segundo periodo, en cambio, esas mayorías pueden variar dependiendo de la popularidad del partido gobernante. De esta manera, las segundas elecciones suelen determinar la reelección del Presidente, por lo que el gobierno tiene la oportunidad de modificar el rumbo si pierde estos comicios. También los parlamentarios, incluso copartidarios del Presidente, para asegurar su permanencia tendrán cuidado de acompañar al Ejecutivo en los temas que no tienen respaldo popular. Este instrumento de control se asemeja a la disolución del Parlamento en los sistemas parlamentarios. En nuestro medio, una medida equivalente podría ser muy útil para depurar el Congreso, acompañada de la limitación a los periodos de los congresistas.