57. Medellín
Recientemente estuve en la ciudad de la eterna primavera y regresé con sentimientos renovados de fe en Colombia. Varias imágenes de Medellín me impresionaron favorablemente. Curiosamente, la que más me llamó la atención puede ser la escena más cotidiana de una ciudad. Al frente de la estación del ferrocarril, por Carabobo, al cambiar el semáforo las personas cruzaban la calle por la cebra. Aún cuando suena ridículo simplificar todos los progresos y atractivos de esta ciudad en ese acto, considero que es una manifestación inconsciente pero contundente del civismo de esta ciudad. Podría agregar – para no parecer tan vano - que camine desde la Alpujarra hasta el Parque de Bolívar, un trayecto de casi 30 minutos por el centro de la ciudad, sin aprehensión alguna, no vi maleantes ni ñeros, solo unas calles limpias, amplias, activamente dedicadas al comercio. Al final del peatonal de Carabobo me encontré con la exposición permanente de Botero, donde me sentí colombianísimo y profundamente agradecido con el maestro que nos regaló esa muestra de su obra. Me entretuve viendo a las personas tomarse fotos con las esculturas, haciendo parte de su vida el arte, algunos con una malicia que si no fuera porque el soldado romano es de bronce, también tendría sus pómulos un poco colorados. Sin lugar a dudas, Medellín es la de antes, la de siempre, la que no podía dejar de ser: amable, emprendedora y moderna…como es Colombia, la que ha vuelto a ser, la que no podemos perder.
En medio de este idílico ambiente, los paisas tienen un acalorado debate alrededor de UNE, principalmente por dos razones: la primera, la venta de Orbitel. La Contraloría de Medellín denunció un enorme sobrecosto en la compra de la empresa a los socios privados; la segunda, es la comercialización de wi-max, cuyos resultados están muy por debajo de las metas. Por supuesto, uno de los principales señalados en estas acusaciones es Alejandro Ceballos, antiguamente presidente de Orbitel y, ahora, de UNE.
En relación con el primer tema, debe tenerse en cuenta que las inversiones en infraestructura para tener una red con cubrimiento nacional y presencia en el exterior no son baratas, además de la construcción de otros activos como el valor de la marca, que tiene un posicionamiento alto. Respecto de wi-max, aún cuando hace tiempo consideré que era una acción arriesgada - atrevidamente titulé “Mad Max” el artículo en el que me refería a este tema -, debo agregar a mis comentarios de esa época que, a pesar de la dificultades que representa para una empresa ser pionera en el mundo en la implementación de esta tecnología, ésta constituye un filón en el grandes operadores internacionales están participando, pero es obvio que se puedan presentar problemas, los cuales la empresa ha corregido oportunamente, cuidando mucho su imagen ante los usuarios.
Por otra parte, sería irresponsable con el patrimonio de la ciudad que la discusión tuviera un trasfondo político. Arrepentido debe estar el presidente de UNE de haber asumido esta responsabilidad por la ingratitud del servicio público, más cuando su cargo depende de los próximos resultados electorales y todos sus esfuerzos de creación de empresa en un entorno tan complicado puede diluirse en una rapiña burocrática y un afán por saquear el erario.
Debe ser difícil la situación personal de los directivos de la empresa, muchos con una exitosa experiencia en el sector privado y quienes probablemente asumieron el reto de dirigir Orbitel porque en su momento era una empresa mixta. No me cabe duda de los pergaminos de Alejandro Ceballos, tanto por los buenos resultados logrados con el operador de larga distancia, como por los logros alcanzados como CEO de Leonisa y los beneficios recibidos por el país al apuntalar esta industria en el exterior, sin olvidar su aporte a la organización de Colombiamoda, la principal ventana para promocionar estos productos.
Volviendo al tema, creo que es el momento de acelerar a fondo y utilizar al máximo los instrumentos disponibles para ahogar esos solapados intereses. Puede ser que la difícil tarea de integrar el grupo empresarial bajo un monolítico esquema público esté distrayendo el principal objetivo de la empresa. Aún cuando Orbitel mantiene su actividad comercial promocionando wi-max, al introducir una tecnología el proveedor no puede limitarse a ofrecer el acceso, es necesario entregar a los clientes los elementos para su uso, incluso, algunas veces, capacitarlos. En ese orden, no basta con vender el router, también debe impulsarse la venta de equipos, tarjetas y otros elementos que se requieran para el uso de esta tecnología en cualquier computador.
También es importante comercializar los servicios de televisión a nivel nacional y no dejarse tomar ventaja por la competencia. TELEFÓNICA tiene una oferta atractiva y debe estar mordiendo grandes trozos del mercado, entre otros el de Bogotá, donde de paso vale decir que ETB está totalmente dormida. En este momento, UNE no puede seguir detrás de nichos, sino proyectarse al mismo nivel de TELEFÓNICA, realizando alianzas y ofreciendo franquicias en cualquier parte del país, por lo menos en las capitales de departamento. Si eso no sucede hoy, tendrá que esperar un año cuando se vencen las cláusulas de permanencia mínima y seguir detrás del líder en los segmentos menos lucrativos. Simplemente, el esquema “yo con yo”, tan de gusto de los monopolios, no es conveniente con una competencia tan intensa.
Artículos relacionados: Mad Max y UNE (pueden ser consultados en www.dussan.net y www.dussan.blogspot.com)
