De Paulo Orozco
Señores El Tiempo
Después de guardar prudente silencio frente a las múltiples publicaciones en la prensa hablada y escrita referentes al desarrollo de la empresa Colombia Móvil, debo manifestar mi dolor por la distorsión que produce en el público la circulación de opiniones, que no información, presentada en su editorial del 18 de Agosto pasado, que a mi juicio se basa en información incompleta en manos del editorialista.
Acudo pues, como ciudadano testigo y actor de muchas de las situaciones consideradas en su editorial, que se halla inerme frente a estas opiniones, para que en señal de equidad presente a la opinión pública el artículo que adjunto.
No me atrevo a pedir que tenga el mismo despliegue que su página editorial porque entiendo y acepto que ese desnivel está asegurado y avalado por los colombianos que firmemente creemos en la libertad de prensa como pilar fundamental de la democracia, no obstante se aplique sólo a los periodistas y columnistas que tienen acceso abierto a los medios de comunicación y no a los ciudadanos comunes.
OLA, un esfuerzo válido para asegurar el futuro de ETB y EPM.
Los estudios que hicimos sobre el futuro de las telecomunicaciones hace varios años nos indicaron que era estratégico entrar en el negocio de los móviles, de allí la febril actividad que desde ETB adelantamos para hacer a la compañía la adjudicataria de la licencia que el gobierno nacional iba a poner en subasta gracias a la ley 555 del año 2000. Realizamos contactos con cerca de una decena de compañías internacionales para presentarnos con un aliado porque sabíamos a ciencia cierta que el emprendimiento requeriría de un músculo financiero superior a la capacidad que la empresa sola tenía en su momento. Supimos, por conversaciones, que EPM se hallaba en la misma encrucijada: era estratégico estar en el negocio de móviles para capturar valor hacia el futuro para las empresas, -con razón el presidente actual de Colombia Telecomunicaciones (que opera los activos de la antigua Telecom) clama por tener una alianza con un operador de móviles- pero las condiciones concretas de EPM y ETB hacían que cada una de ellas sintiera la necesidad de presentarse con un aliado. Comprender esto al detalle nos permitió hacer el acuerdo para ganar la licencia de operación para nuestras compañías, con una participación societaria del 50% para cada socio. Las negociaciones entre las partes no eran fáciles pues se trataba de dos competidores encarnizados revestidos también por visiones regionales propias, pero ganó la visión estratégica, la posibilidad de mirarnos exitosos y competitivos en el negocio de las telecomunicaciones a 10 años!!. Sentamos un precedente de cultura empresarial pues sabemos que Colombia es un país de coyunturas y no es usual que unos administradores miren en una perspectiva de tiempo mucho más allá que lo que dura el mandato.
Ola entra a activar la competencia en móviles
La tumultuosa demanda de servicios de telefonía móvil a que fue sometida la operación de OLA al momento de su lanzamiento, si bien en gran parte obedeció a una agresiva campaña publicitaria, también tuvo una buena porción debida al desengaño de los usuarios con el duopolio que había hasta el momento en Colombia. Basta con revisar las publicaciones de prensa de 2003 para ver la insatisfacción por la baja calidad de servicio y los altos costos de las tarifas de los operadores que hacían su agosto a costa de los clientes. La entrada en operación de OLA impactó el mercado y obligó a los operadores establecidos a mejorar su servicio y a responder a la competencia con nuevos planes que beneficiaron a los usuarios. Vale la pena hacer el esfuerzo de calcular cuánto se ha ahorrado el público por la entrada en escena de OLA. No será sorprendente encontrar para tres años un resultado de ahorro del tamaño de la actual inversión de OLA en el negocio.
Se debe evitar el riesgo de la amnesia si se tiene voluntad de ser equilibrado. Los operadores establecidos en Colombia demoraron cerca de 10 años para obtener estados financieros positivos. A lo largo de los años hicieron capitalizaciones reiterativamente, como aquella que se le censura hoy a Colombia Móvil en el editorial de El Tiempo del 18 de agosto. Fue precisamente esa secuencia de capitalizaciones la que llevó a una participación porcentual cada vez más baja de ETB y Telecom en la propiedad de COMCEL, no fue ninguna renuncia a la propiedad como ustedes lo aseveran, es más, al contrario de lo que dice el editorial mencionado, las compañías colombianas nunca tuvieron capacidad de decisión en la Junta Directiva, lo invito a revisar las actas donde reiteradamente, soy testigo presencial de que tanto el Dr. Sergio Regueros como el autor de este escrito, dejamos constancias de insatisfacción por la forma como se tomaban las decisiones en la compañía COMCEL, sin tener en cuenta en lo más mínimo la opinión de los accionistas minoritarios, en esa alianza nunca existió un acuerdo de accionistas que pudiese defender los intereses del capital nacional. ETB y Telecom fueron simples inversionistas de capital. Durante todo el tiempo de participación de Telecom y ETB en COMCEL no se dio paso a un sólo proyecto donde las compañías participaran conjuntamente para atender con empaquetamiento de productos el mercado de las telecomunicaciones del país, a pesar de que en la práctica ya se presentaban ejemplos mundiales de combinación de negocios entre la telefonía fija y la móvil Por ello no había ningún estímulo, ni razón empresarial, para acompañar al socio estratégico en las sucesivas capitalizaciones.
El salto en el nivel de penetración de las comunicaciones móviles en Colombia se explica exclusivamente por el hecho de que el gobierno nacional, a pesar de todas las trabas impuestas por los operadores establecidos, adjudicó la nueva licencia a Colombia Móvil. Hay que mantener frescos estos sucesos en la memoria. No se sabe hasta que punto los operadores establecidos contribuyeron y han sido claves en diferentes sectores para promover el desprestigio de Colombia Móvil y su marca OLA como reacción a la competencia que se venía. La aparición de OLA dinamizó la competencia y el mercado.
Del lado de los medios de comunicación y de voceros de organismos del Estado ha habido un fuerte desbalance cuando se intenta exigir a una compañía nueva que en menos de dos años, tenga la misma cobertura, capacidad de competir, puntos de atención, extensión de red, etc, que las compañías que llevaban en Colombia casi 10 años de estar desarrollando el negocio de las comunicaciones móviles. El desarrollo de OLA como operador es todavía, no obstante los problemas de diversa índole que ha enfrentado desde su lanzamiento, un modelo para terceros entrantes a nivel mundial.
Si revisamos la historia, nunca la prensa hablada y la escrita fueron tan inclementes con una compañía de móviles como lo han sido con Colombia Móvil. Talvez porque se persiste en la idea de que lo nacional no vale la pena y que la tecnología y el conocimiento son solamente patrimonio de la humanidad que vive en los países del norte.
Es de verdad grato registrar que hoy OLA tenga cerca de 1.800.000 usuarios, número muy cercano al que tienen cada una de las compañías socias tras muchos años de estar en el mercado, esto se hizo en menos de dos años. Esa es la mejor noticia para sus dueños, además que los indicadores de calidad de servicio estén ya a la par de la de sus competidores. Incluso, en estos últimos meses los competidores de OLA han tenido graves problemas en su calidad de servicio pero la prensa ha guardado silencio al respecto.
Un tema en que el editorial del 18 de agosto de El Tiempo pone “el dedo en la llaga” es el relativo a la gobernabilidad de Colombia Móvil. Ni el más audaz, sereno y experto administrador tiene probabilidades de éxito si sus estrategias empresariales tienen que ser compartidas con, y conocidas por, todos los órganos estatales y la prensa como allí se menciona y solicita. La competencia de Colombia Móvil estaría feliz si se cumple lo que ustedes solicitan en el editorial, “.. explicar .. cual es plan de saneamiento financiero de la empresa, cuáles las estrategias comerciales y las gestiones…”. Colombia Móvil no es un enfermo financiero y no parece requerir ningún saneamiento, es un negocio que para su tamaño tiene unos resultados normales y realiza las demandas normales a sus accionistas.
Le podemos augurar fracaso a Michael Porter, a Douglas North, a Bill Gates y al mejor gurú empresarial del mundo, si sus decisiones, estrategias, tácticas comerciales, planes, etc. tienen que ser revelados y sometidos a la discusión de la prensa o de figuras de la política que comienzan a fungir como expertos en el tema ante los medios de comunicación. Si hay en Colombia conciencia del gran valor de OLA para sus socios y se es solidario con ellos, debería juiciosamente invitarse a la eliminación de todas las ingerencias de carácter no empresarial en la compañía.
El control debe existir de parte de los accionistas por supuesto, en este caso, al ser la propiedad mayoritaria del Estado debe aplicarse lo regulado en la ley colombiana y tal control debe hacerse en forma discreta y estar orientado exclusivamente para beneficiar el negocio.
Colombia Móvil si tiene futuro, si la dejan.
En efecto, con el número de usuarios actual, que le debe permitir facturar entre 650 y 700 mil millones de pesos en el año 2005, la empresa comienza a tener resultados operativos positivos, sorprende si se tiene en cuenta que los otros operadores apenas alcanzaron este nivel después de más de 8 años de operación y también tardaron mucho más tiempo que OLA en llegar a este nivel de usuarios. Estas son muy buenas guías para augurar un futuro prometedor a Colombia Móvil. Las inversiones y la gestión financiera, incluido el hecho de tener que arrojar pérdidas en los primeros años está previsto en el plan de negocio. Es de común conocimiento que durante los primeros años de todo emprendimiento legal las empresas acumulan pérdidas.
Los recursos que se capitalizan actualmente en OLA y que son criticados en su editorial estaban ya en manos de la compañía, a título de crédito concedido por los accionistas como una medida de racionalidad tributaria, ya que no tenía sentido poner todo el capital estimado para el negocio desde el comienzo. Puede revisarse que en el caso de los actuales operadores de móviles el fenómeno fue similar. Es iluso e injusto intentar poner en la picota pública a Colombia Móvil indicándole que debe adelantar el negocio sin realizar inversiones.
La forma de exponer en el editorial el carácter público de los recursos lleva a pensar que hay una concepción errónea, o por lo menos discutible de lo que son los recursos públicos en manos de empresas, sean públicas o mixtas. Al respecto, debe considerarse que la legislación colombiana afortunadamente limita la posibilidad de que los recursos de las empresas donde el Estado tiene inversión, pasen directamente a ser ejecutados por el ejecutivo. Los recursos son, según los códigos, de las empresas y su transferencia está sujeta a reglas de participaciones y utilidades. No podría imaginarse la viabilidad de un país donde cualquier administrador de turno pueda tomar el capital de las empresas y gastarlo a su entera voluntad. En un Estado de derecho existen reglas e instituciones para que esto no ocurra y valen tanto para un buen como para un mal administrador de lo público.
El contrato de adjudicación de la licencia prevé que Colombia Móvil debe integrar un cierto porcentaje de propiedad en manos privadas al cabo de unos tres años de operación, por tanto esa es una tarea de índole legal. Desde el comienzo los socios estimaron que esa participación accionaria debía ir a manos de un inversionista estratégico. Como este mandato legal debe adoptarse hacia finales del próximo año, no se requieren pronunciamientos oficiales ni mandatos adicionales al respecto, simplemente la ley es para cumplirla.
Finalmente debo referirme a una interesante ponencia del periodista Ricardo Santamaría en un reciente congreso dedicado a analizar la responsabilidad social empresarial en Servicios Públicos, allí el periodista inició su análisis de la responsabilidad social empresarial de los medios ilustrando cómo un factor clave de éxito de cualquier empresa es su reputación. Teniendo esto en consideración debería estudiarse si las dificultades de OLA en la competencia y el daño a sus dueños, las ciudades de Bogotá y Medellín, corresponden más a titulares y manejo periodístico y político que afectan notablemente su reputación, que a las del parto de una empresa que tiene que nacer y desarrollarse en un ambiente de tan fuerte competencia y con las limitaciones que ustedes ya advierten desde el punto de vista de su gobernabilidad.
Cordialmente
Paulo Orozco Díaz, Físico MSc. PhD.

3 Comments:
Estimados amigos del sector de las Telecomunicaciones:
He estado atento, como lo menciona el Dr. Orozco, a todos los comentarios que se vienen haciendo referente al tema de las
telecomunicaciones en Colombia, y puedo decir algo similar, que no he querido intervenir hasta la fecha, pero ante el artículo del Dr. Orozco, me quiero comunicar con ustedes con el fin de expresar mi total apoyo a sus comentarios.
Hacer empresa en nuestro sector es bastante complicado, y de todos es
conocido que la principal estrategia para las Empresas que hasta ahora venían prestando servicios de telefonía básica, es buscar un mecanismo para ingresar a los servicios móviles, que junto con la banda ancha y el internet, son el futuro de este negocio.
La alianza de ETB y EPM, considero que debe respaldarse bajo todo punto de vista, tanto en Colombiamóvil, cómo en una verdadera estrategia que debe conducir a que se unan todos los negocios de telecomunicaciones de
estas empresas, bajo un mismo liderazgo.
Existen varios caminos posibles para lograrlo, pero a buena hora los Alcaldes de Bogotá y Medellín, con sus correspendientes Gerentes de las empresas de telecomunicaciones ,están en conversaciones para fortalecer
esta unión. A BUENA HORA!!!.
Los Organismos de control deben entender que estas estrategias no
pueden estarse divulgando permanentemente, ya que será esta información, usada por la competencia, en perjuicio de las empresas del sector público. El
día que esto se entienda podrán este tipo de empresas ser competitivas, frente a empresas del sector privado.
A mi criterio COLOMBIAMÓVIL es una empresa que todos los Colombianos
debemos respaldar y apoyar, ya que considero que es el vehículo ideal
para que sobrevivan la ETB, y la EPM . Cuidemos sí, que siempre sea
siempre bien manejada y estoy seguro que con este apoyo, saldrá
adelante.
Cordial Saludo,
Samuel Velásquez Uribe.
Dr. Orozco
Totalmente de acuerdo con su comentario, no solo como usuario de OLa, sino, como Colombiano, este es un pais, de incredulos, de resultados, antes de crecimiento. La guerra viene de todos lados, inclusive desde adentro, o como se explica, la entrada de un cuarto operador, movil, sin las previsiones legales, que si, tuvo que afrontar Colombia MOvil, desafortunado, este pais que ve fugar sus pocas ideas buenas, en beneficio del capital extranjero.
Considero que si era necesario que las dos compañías entraran al negocio móvil, pero que lo hicieran bien. Hoy y hasta que las cifras no demuestren otra cosa sigo considerando que OLA es una buena idea pero mal desarrollada (vgr. las locuras del Dr. Mesa). Además no se puede seguir con la muletilla de porque las empresas celulares dieron perdidas por 10 años OLA también debe darlas. Creo que el primer gran paso es que la administración de la compañía tenga cierta independencia (eso si exigiendo resultados por los accionistas)porque como está hoy en día, simplemente es un equilibrio de poder entre epm y etb que difícilmente permiten la gobernabilidad de OLA
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