Wednesday, September 14, 2005

39. Negocios

No comparto la opinión de algunos que han querido presentar el acuerdo entre TELMEX y TELECOM como un “asalto” a los intereses nacionales. No opinaré sobre el valor de la transacción porque carezco de la información necesaria, aún cuando, está claramente previsto en el memorando de entendimiento que se trata de una estimación preliminar sujeta a un peritaje, para lo cual será necesario conocer los estudios definitivos, incluyendo los que realicen los entes de control. Simplemente, quiero insistir en las implicaciones que tiene para el sector la celebración del negocio.

En la balanza, TELMEX entrega el recurso vital (el espectro), sin el cual TELECOM sería inviable en poco tiempo. Aún cuando las condiciones de la alianza no son claras en este aspecto, ni pueden serlo porque es información estratégica del plan de negocios que las empresas van a desarrollar conjuntamente. Por su parte, TELECOM aporta una licencia de larga distancia que, posiblemente en dos años, no tendrá valor alguno, como lo deja entrever el gobierno. La suma de ambos, incluyendo el mercado de setenta y pico millones de usuarios que tiene TELMEX en América Latina, es una buena razón para que TELECOM haga el acuerdo.

Dicen que TELMEX quiere la red de TELECOM, pero no puede olvidarse que COMCEL, su filial, tiene una red muy robusta sobre el territorio nacional y en cuanto a la conexión internacional, es TELMEX la que podría ofrecerle capacidad de transporte a nuestro operador, de manera que la racionalización de las inversiones que pueden hacer ambas partes en esta materia, también es un punto a favor de la alianza.

También se dice que existe un potencial atractivo en los servicios de banda ancha. Al respecto, sería bueno que se revise lo que ocurre en las principales ciudades del país. La penetración de banda ancha es baja y será necesario reducir sustancialmente los precios para penetrar el mercado. Aún así, no es una opción al alcance de muchos usuarios. En conclusión, es un segmento con un riesgo enorme por el esfuerzo comercial que representa y los márgenes que tiene, otra razón por la cual es necesaria la alianza.

En cambio, considero que ETB y EPM no suman mucho adquiriendo a TELECOM. Esa fue la conclusión a la que llegaron cuando les hicieron la oferta y no estaban equivocadas. La adquisición del operador nacional puede representar más cargas que oportunidades para ellas y aún cuando parece que se mantiene la intención de participar en la puja, creo que se han dado cuenta que pueden tener alternativas mejores, como es su propia alianza.

Sin embargo, si estas empresas quieren correr bien esta maratón deben amarrarse bien las zapatillas. EPM debe defender sus inversiones regionales (EDATEL, TELPEREIRA, EMTELSA), donde puede haber mayor riesgo si se da la unión, y evitar fricciones con sus socios. Para ello, la decisión sobre la escisión es fundamental. Precisamente, una de las enseñanzas de este momento es que las empresas deben contar con estructuras flexibles, que les permitan construir alianzas fácilmente, obtener recursos de capital oportunamente, administrar riesgos con el menor compromiso de recursos públicos y mantener sistemas de control eficientes –uno de los mejores es el inversionista privado-, que no obstaculicen la acción de la empresa.

Por lo tanto, si de la escisión no surge un holding con participación privada, sería conveniente que se aprobara la conformación de un concejo corporativo mixto, que fije las políticas del grupo empresarial por encima de los intereses de cada una de sus asociadas.

En cuanto a ETB, es necesario que la empresa acelere a fondo para consolidarse en el mercado de Bogotá, aún cuando no parece que pueda hacerlo sola. De por sí, es la más amenazada por la competencia, hasta el punto que el próximo año es casi seguro que existan cinco operadores en la ciudad. Así las cosas, una alianza es casi indispensable.

Finalmente, creo que la propuesta de TELECOM legalmente es correcta, sin perjuicio de mejorarla con las recomendaciones hechas por la Contraloría General de la República. Curiosamente, algunos de sus críticos no comprenden que este esquema de negocio no solo servirá a TELECOM, sino que, posiblemente, abrirá las puertas para que se den otras alternativas similares, necesarias para la salvación de los demás operadores nacionales.

Algunos artículos relacionados con este tema: 6.Stiglitz (mayo, 2004), 28.Privatización (febrero, 2005), 30.El misterio del capital (marzo 2005).

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