Tuesday, March 29, 2005

33. La doble vía

Lo que menos podría esperarse ha ocurrido: SBC ha comprado AT&T. Se ha derrumbado uno de los hitos de la liberalización de la industria. La decision del Juez Greene (1983) de aprobar el acuerdo de escisión del monopolio más grande de las telecomunicaciones a nivel mundial para evitar un juicio por posición dominante, ha sido reversada al permitirse la adquisición de “Ma Bell” por una de sus “babies”.

Es irrefutable que la industria de las telecomunicaciones tiende a concentrarse. El número de jugadores mundiales se reduce mediante procesos de adquisición, absorción y fusión. América Móvil y Telefónica son los dueños absolutos del mercado en esta parte del continente y el número de abonados de cada empresa aumenta a una velocidad que hace imposible seguir las cifras. Hasta TIM está reconsiderando su posición y aún cuando no hay nada definitivo, seguramente saldrá de algunas de sus propiedades para concentrarse en el mercado brasileño, cediéndole el espacio a alguno de estos gigantes.

En forma paralela, pero en sentido inverso, se produce otro fenómeno que parece escapar a los reguladores, técnicos y economistas de la industria. Desde las antenas parabólicas, las emisoras de radio campesinas o los “chalequeros” que facilitan a una tarifa cómoda el acceso a servicios móviles a una comunidad nómada de usuarios que no tienen para comprar una tarjeta prepago, hasta la construcción de torres de apartamentos con servicios de banda ancha para sus copropietarios en la modalidad de grupos cerrados de usuarios o con salones de internet, cada vez toman más fuerza la adopción de soluciones colectivas de acceso a las telecomunicaciones.

En EE.UU., el paraíso de la libre empresa, la ciudad de San Francisco emprendió un proyecto para ofrecer acceso gratuíto a internet mediante tecnología wi-fi a sus ciudadanos, proyecto que es copiado por Washington D.C. y otras importantes ciudades, aún cuando el Consejo de Investigación del Milenio haya criticado estas acciones por los problemas endémicos de los programas públicos en todo el mundo. Igualmente, la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones de españa sancionó a la ciudad de Barcelona y a otros ayuntamientos que tuvieron iniciativas similares, por considerar que estos proyectos afectan la competencia.

Sin desconocer las implicaciones que tiene la aplicación del artículo 85 del Tratado de Roma, debe tenerse en cuenta que wi-fi ha sido desarrollado como un sistema de acceso de banda ancha gratuito, que puede ser aprovechado por comunidades organizadas. Recordaba Nicolás Negroponte en una reciente visita a Colombia organizada por la fundación Buen Gobierno, que el comenzó a utilizar esta tecnología para mantenerse conectado con el centro de investigación de MIT y que fueron sus vecinos los que le pidieron que les permitiera compartir el canal de acceso para sus hogares. Hoy wi-fi se disfruta en sitios públicos como aeropuertos y bibliotecas y pronto wi-max permitirá que el derecho al acceso sea tan universal como el uso del aire.

Por lo anterior, es importante que las autoridades de nuestro hemisferio apoyen este tipo de acciones, entregando a las comunidades las herramientas para que se “empoderen” de la tecnología, apoyando la creación de proyectos que conlleven la organización, determinación y ejecución de soluciones por las propias comunidades.