32. Tarifas
La CRT inició la discusión del nuevo modelo tarifario que tendrá vigencia por cinco años y cuya aplicación debe comenzar este año. La CRT la primera entidad que le da aplicación al Decreto 2696 de 2004, el cual ordena la realización de audiencias públicas con el fin de conocer principalmente las opiniones de los usuarios. Con ello, la CRT está nuevamente asumiendo el liderazgo que siempre ha tenido como entidad reguladora, no solo a nivel nacional sino también internacional. Hay que recordar que la CRT fue el primer regulador de Latinoamérica en publicar sus proyectos de resolución con los respectivos estudios en la web y es probablemente el único que tiene un texto unificado de la regulación, ejemplo que en Colombia también fue seguido por la Comisión de Regulación de Agua Potable (CRA). Basta decir que las reglas fijadas por el Gobierno en este decreto para darle mayor transparencia a la regulación son una práctica obligatoria en la CRT desde hace cuatro años.
Volviendo nuevamente sobre el proyecto de regulación tarifario, lo primero que debe decirse es que es uno de los mejores trabajos de la CRT por la cantidad de aspectos nuevos para nuestro medio que trae en materia de tarifas, todo ello mirado con el sano interés de proteger a los usuarios. Sin lugar a dudas, se trata de un tema álgido para las empresas, pues tal vez uno de los últimos aspectos que debe intervenir el regulador es el de los precios, como sentenciaran los esposos FRIEDMAN al afirmar que nadie invierte grandes sumas de dinero donde la rentabilidad del negocio es definida por un tercero; pero, en este caso, también hay que tener en cuenta que la regulación esta castigando la deficiente estrategia comercial de los operadores, dormidos en los laureles del monopolio.
No puede negarse que donde se ha presentado un conato de competencia, las ofertas de los operadores entrantes son prácticamente iguales a las de los operadores establecidos, por lo que su estrategia de ventas se basa principalmente en el sentimiento de rechazo al monopolio abusador. Solo en el caso de Bogotá se ha percibido recientemente alguna diferencia con la tarifa plana para telefonía local que ofrece EPM.
Por lo anterior, quiero hacer públicas mis felicitaciones por la concepción general del proyecto. Aspectos como el “consumo controlado”, de común aplicación en la telefonía móvil, debe también ser adoptado para la telefonía fija, en especial para los usuarios de menores ingresos. Igualmente, la adopción del sistema prepago desde teléfonos fijos, ofrece al usuario la posibilidad de consumir libremente los minutos que adquiera desde un teléfono público o desde el lugar donde trabaja o reside, lo cual es posible que dinamice aún más este mercado. Y el cambio de los impulsos a minutos también redunda en una mayor transparencia en la facturación del servicio a los usuarios. Son soluciones simples que de tiempo atrás se venían proponiendo de manera informal, que son conocidas por el público y también por el Congreso de la República, cuya percepción es favorable y las que ahora deberán estudiar las empresas de cara al usuario.
Por último, hay que mencionar que también debería exigirse la adopción de alternativas tarifarias para el acceso conmutado a Internet y para banda ancha. En el primer caso, desde la implantación de la tarifa plana por la CRT no ha habido cambios en la oferta. De hecho, el precio sigue siendo el mismo, lo cual denota poca competencia. Igual ocurre con el acceso a banda ancha. Tal vez el único argumento que justifica la desagregación del bucle, a la que me opongo como lo manifesté en el pasado artículo, es que no existen suficientes ofertas del servicio, así que la única forma legítima de desactivar este riesgo regulatorio sería con una actitud comercial más efectiva.
