27.Telecom
La semana pasada el expresidente Gaviria estuvo en el país y propuso en el foro de la ANIF que se vendiera a TELECOM. En el mismo sentido se expresó el exministro Caballero Argáez en su columna de EL TIEMPO. Son muchos los que siguen esta propuesta que, por cierto, lleva muchos años exponiéndose en diversos foros, pero como todos saben hay una gran distancia entre las palabras y los hechos. Basta recordar que fue el propio expresidente Gaviria el que hecho para atrás la iniciativa y de paso auto-aplicó la moción de censura a su ministro de comunicaciones.
Sin lugar a dudas, el panorama del sector sería muy distinto si se hubiera hecho la venta en ese momento y valdría la pena hacer una retrospectiva de lo que hubiera ocurrido para tratar de establecer si en este momento el resultado de esa decisión sería igualmente favorable a los intereses del país y del sector.
Por lo tanto, la discusión puede darse en varios niveles: el primero, los efectos generales. El país hubiera recibido una suma considerable de recursos que bien invertidos habrían servido para atender problemas más apremiantes del país, pero mal invertidos, como ocurrió en otros lugares, solo hubieran aumentado el despilfarro de los recursos públicos. Sin embargo, es seguro que por lo menos una parte del dinero recibido hubiera servido para atender las obligaciones pensionales de la empresa y de pronto también del ISS.
Igualmente, si se hubiera hecho la venta tampoco se hubieran celebrado los contratos de “joint-venture”, que tantos dolores de cabeza trajeron a la empresa y que comprometen importantes recursos de la nación, dando la razón a quienes afirman que siendo el sector de las telecomunicaciones de alto riesgo por sus desarrollos tecnológicos y comerciales, los recursos públicos no deberían invertirse en estos negocios.
Pero si la venta se hiciera hoy, las condiciones serían muy distintas. Primero, porque es muy difícil que se pueda enajenar la empresa a inversionistas privados, por lo menos a empresas internacionales, principalmente porque carece de espectro para servicios móviles y porque el fraccionamiento del sector puede desalentar este tipo de adquisiciones. Queda entonces la posibilidad de vender la empresa a ETB y/o a EPM. No creo que sea el escenario que contempla el expresidente Gaviria en su intervención, pero además no resulta conveniente retirar dineros de las regiones para transferirlos a la nación.
Parece que estamos ante una “sin salida”, pero existen otras alternativas que pueden estudiarse, como la escisión de la empresa o las alianzas estratégicas, ambas con el fin de alcanzar mayores economías en la operación regional. Un ejemplo puede ser la Costa Atlántica. La expansión de EDATEL y la crisis de EDT deberían aprovecharse para buscar sinergias entre estas empresas. Soluciones iguales puede adoptarse para las líneas que tiene TELECOM en Bogotá, el Valle del Cauca o el Meta, que podrían cederse a otros operadores que tienen presencia en esas zonas.
Lo anterior no significa que la empresa necesariamente deba salir de esos mercados, pues conservaría su condición de carrier y de proveedor de soluciones corporativas. Además, no necesariamente las operaciones deben conducir a la venta de las líneas pues existen muchas alternativas de negocios y en cada caso puede adoptarse una solución diferente, de acuerdo con los intereses de quienes intervienen.
En todo caso la venta en bloque de la empresa no es fácil y debe existir un plan para que TELECOM se adapte a un entorno desfavorable, especialmente marcado por la expansión de la telefonía móvil. Cierto que ya se resolvieron algunos problemas, principalmente relacionados con las Teleasociadas, pero es inevitable que los ingresos de las empresas que dependen de la telefonía fija vayan decayendo. De por sí, en otros países empresas en esta situación anuncian y negocian con varios años de anticipación los planes de despido, los cuales no necesariamente deben ser traumáticos para los empleados, solo por mencionar alguno de los aspectos que deben contemplarse y que, además, no solo toca a TELECOM.
Por lo tanto, es importante que los funcionarios del Gobierno se sienten a discutir una solución integral con los demás participantes del mercado, teniendo en cuenta las condiciones particulares de operación del servicio en las regiones y abriendo una mesa de negocios que explore alternativas en ese sentido.
