17. Telefónica
Analistas de telecomunicaciones y de inversiones, como Standard & Poor's, han afirmado que la compra del negocio de telefonía móvil de Bellsouth en Latinoamérica por Telefónica, aumenta la calificación de riesgo de esa empresa, especialmente por las posibles devaluaciones que son un fenómeno crónico de la región.
A pesar de la seriedad de quienes hacen esta afirmaciones, la simple consideración del riesgo de devaluación para criticar esta compra, parece un juicio muy simple para un negocio alrededor del cual se podrían hacer innumerables consideraciones.
Es cierto que la región sufre de fuertes movimientos cíclicos con sus monedas pero los efectos que produce este carrusel pueden ser mitigados mediante decisiones empresariales oportunas, además que, precisamente por tratarse de un proceso cíclico, también pueden ser compensados.
Sin pretender restarle importancia al peligro de las devaluaciones, es necesario ver más allá considerando otros aspectos importantes, como el proceso de estabilización de la región, en el que se destacan Brasil, Uruguay y Colombia, seguidos de Bolivia, Argentina, Perú y Ecuador, aun cuando este país puede mantener un alto nivel de riesgo. En Centroamérica, en cambio, el asunto no parece tan grave y, por el contrario, sus acuerdos de liberalización ha llenado de confianza a los empresarios.
Por otra parte, los flujos de capitales golondrina que venían a la región atraídos por los rendimientos, se verían menguarse por efectos de una subida en las tasas de interés en los Estados Unidos, como se está anunciando desde hace un tiempo, lo cual también evita la caída de las monedas locales. Sin embargo, los acuerdos de libre comercio presionarán una baja en la tasa de cambio, una situación que, como se dijo, puede ser controlada oportunamente por las empresas.
Pero, por encima de todas estas cábalas, lo que parece más seguro es que además de la estabilización política, los indicadores económicos de la región serán positivos y, antes que un riesgo, Telefónica con la adquisición parece aprovechar esta oportunidad.
De hecho, como se sabe la salida de Bellsouth se debe más a la necesidad de obtener recursos debido a la compra de AT&T Wireless, que por un afán de desprenderse de sus propiedades.
Por otra parte, un análisis de la adquisición desde el sector de las telecomunicaciones, permite afirmar que antes que debilitarse, Telefónica se ha blindado frente a los riesgos que tiene este negocio.
En efecto, al sumar el negocio de telefonía móvil a la telefonía fija, ha logrado una posición única en los respectivos mercados y en algunos casos ha llegado a convertirse en monopolio, absorbiendo mediante esta compra a su competidor, lo cual no deja de generar enormes preocupaciones a los respectivos reguladores pero le da un gran margen de maniobra, antes de que se puedan crear nuevas condiciones de competencia y aún después de creadas. Es el caso de Argentina, Chile y Perú.
También ha logrado entrar a mercados donde hubiera llegado en condiciones muy distintas, como es el caso de Colombia, donde su participación en el sector era pequeña y de la noche a la mañana ha pasado a ser uno de las empresas más grandes del país.
Por otra parte, su consolidación como el operador móvil de mayor presencia continental y con más clientes -aunque es difícil afirmarlo debido a la impresionante capacidad de ventas de Américamóvil-, le permite obtener sinergias fabulosas que estarán acompañadas de una interesante oferta comercial para los usuarios, en un ambiente donde estas diferencias serán fundamentales para aumentar los ingresos por usuario, en especial porque somos un continente con un bajo ingreso per capita, lo cual constituye una restricción importante para la venta de otras aplicaciones.
Aún quedan otros aspectos por analizar, especialmente el precio que se pagó por cada usuario y los plazos de las concesiones que, en muchos casos pueden estar por vencerse. Sobre el primer punto, hay que señalar que fueron $5.800 millones de dólares por cerca de 11 millones de usuarios, lo cual significa $527 dólares por usuario, para un ARPU que no llega a la mitad de esa cifra. Aún cuando los ingresos que pueden recibirse de ese grupo de usuarios deben aumentar, la utilidad que se puede obtener lleva a concluir que se trata de una inversión con márgenes muy estrechos, por lo que su éxito depende de combinar una administración admirable con la posibilidad de aumentar el término de las concesiones por unos años más, un tema que solo será considerando con sensatez por los gobiernos con el paso del tiempo y cuando sea más notoria la concentración del sector y la necesidad de proponer alternativas para ampliar las oportunidades de acceso al servicio a todos los habitantes.

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