16. inversion
En esta oportunidad quiero hablar de una idea que me surge por la discusión del TLC y por las inversiones que ha realizado EPM fuera del país. Si bien las inversiones realizadas por EPM en Ecuador, Perú y Panamá, además de la venta de energía a Venezuela, puede ser positivas en el balance, no dejan de representar un riesgo por la inestabilidad de algunos de nuestros vecinos.
Ya se anunció un debate en el Parlamento ecuatoriano por la compra de energía a EPM. En otro frente, sabemos que Venezuela acumuló una deuda importante con nuestros exportadores y que solo gracias a la intermediación del Presidente de la República, se logró un compromiso para cancelar gradualmente las obligaciones pendientes. También hemos visto como Venezuela y Argentina han decidido “congelar” la salida de divisas en situaciones de crisis, medida que también puede ser adoptada en Perú o en Ecuador debido a su difícil situación económica.
Se trata de situaciones en las que el poder de Colombia para exigir la estabilidad de las reglas de juego es mucho menor que el de los países desarrollados. Pero, qué puede hacerse para resolver eso?
La Historia nos muestra, por ejemplo, como el fracaso de la “Compagnie Universalle du Canal Interocéanique” en la construcción del Canal de Panamá y que conllevó a su quiebra, tuvo graves repercusiones sociales en Francia, por tratarse de la más grande compañía privada de ese país, con la consiguiente pérdida de empleos, ahorros e inversiones de muchos de sus ciudadanos. Asunto que incluso fue debatido en la propia Asamblea Legislativa, que llegó a prohibir la realización de proyectos semejantes sin la aprobación del Estado.
Aún cuando la causa del problema en ese caso no fue la inestabilidad política de Colombia, sino el diseño de la obra, no podemos olvidar ese riesgo que todo inversionista calcula y pesa tanto sobre las economías latinoamericanas, más cuando nuestros empresarios carecen del respaldo que tienen la mayoría de las multinacionales.
Se me ocurre, con ignorancia confesa del tema, que es necesario perfeccionar los instrumentos de cooperación económica regionales para que entidades internacionales puedan exigir el cumplimiento de las garantías ofrecidas a los inversionistas.
Si mal no estoy, el BID puede tener algunas funciones en esa materia, pero creo que están dirigidas principalmente a asegurar la recuperación de los créditos otorgados, pero no interviene en las relaciones entre los países.
Sin embargo, puede pensarse en que ese organismo u otro como el Tribunal Andino para los países de la CAN, pudiera adoptar decisiones con la cooperación de la comunidad internacional para asegurar la estabilidad económica de la región y, de paso, la tranquilidad del continente.
Una forma de hacerlo, por ejemplo, sería que la CAN y la Unión Europea acuerden que el Tribunal Andino pueda enviar un exhorto al organismo correspondiente, solicitándole la congelación de cuentas o la subrogación de créditos. Cláusulas similares pueden incluirse en los acuerdos bilaterales que se prepara adelantar los Estados Unidos en la región.
Pero si la adopción de este tipo de soluciones puede tener algunas dificultades dentro del complejo mundo de las relaciones internacionales, por lo menos debería promoverse la expedición de una norma internacional (CAN, OEA) para que se brinden unas garantías mínimas a los inversionistas.
Recordemos, por último, que en ese sentido el gobierno ya preparó un proyecto de ley para fijar algunos principios de manera permanente sobre este tema.

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